La gente crece major si esta junta

Filipenses 2:3:  “Nada hagais por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demas como superiores a el mismo”.

 

Las personas cristianas maduran mejor cuando estan consagradas a amarse, aceptarse y discipularse unos a otros.

 

RESPONDE A LAS CRÍTICAS

Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, anda en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gra­cias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hom­bres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Colosenses 2:6-8.

 

Una de las maneras en que el mundo influye fuertemente nuestro pensar y comportamiento es en la forma en que respondemos a las críticas y rechazos de nuestras relaciones. Todos experimentamos rechazos. Todos somos oportunamente ignorados, desdeñados o rechazados por padres, profeso­res, amigos.... En esta vida todos tenemos que vivir con el dolor y la presión del rechazo. Nuestras respuestas van a determinar si las críticas y el rechazo que expe­rimentamos ocasionalmente, en nuestras relaciones, contribuyen a nuestro crecimiento espiritual o nos di­suaden del mismo.

 

Aquí presentamos tres respuestas negativas y una positiva a las críticas y rechazo que enfrentamos de parte de la familia y de la sociedad, en general. Respon­demos negativamente cuando adoptamos una de las tres posturas defensivas. El enfoque bíblico al rechazo es el de resistir la tentación de defendernos.  Nos disponemos a crecer y madurar cuando asumimos la postura bíblica al ser criticados o rechazados.

 

1.   Vences al sistema. Algunas personas se defienden contra la crítica y el rechazo buscando ser aceptadas mediante el control, la competencia y el desempeño. Se sienten impelidos a ponerse por encima de toda situación porque triunfar es su pasaporte para ser aceptados. Se caracterizan por el perfeccionismo, el aislamiento emo­cional, la ansiedad y la tensión.

 

* ¿Este enfoque de vencer al sistema sirve para aminorar y eliminar el rechazo; por qué sí o no? Dominar a las personas sirve solamente para retardar el inevitable rechazo de parte de aquellos que no pueden dominar o desempeñarse en forma sobresaliente

 

2.   Cedes al sistema. La mayoría de las personas se defienden del rechazo cediendo al sistema para obtener la aprobación y aceptación que tanto anhelan. El sistema dice que los mejores, los más fuertes, los más bellos y los más talentosos son los aceptados y aprobados. Aquellos que no encajan en estas categorías, es decir la gran mayoría de nosotros, son rechazados y criticados y sucumbimos al falso juicio de nuestro valor que emite la sociedad. Estas personas se caracterizan por sentimientos de inferioridad, autoconde­nación y de no ser valiosos.

 

* ¿Por qué es tan improductiva como la anterior esta respuesta defensiva en lo tocante a tratar las críticas y los rechazos?  Cuando cedemos al sistema, acepta­mos el falso juicio del mundo respecto de nuestro valor y creemos la mentira. Entonces cualquier triunfo o acep­tación que experimentemos es cuestionado o dudado porque hemos sido condicionados a dudar de nuestro valor en Cristo.

 

3.   Te rebelas contra el sistema. Estos son los rebeldes y desadaptados que res­ponden al rechazo diciendo "no necesito tu amor y tam­poco a ti" aunque, en lo profundo, siguen ansiando ser aceptados pero rehúsan reconocer sus necesidades. Sue­len demostrar su actitud rebelde y desafiante vistiéndose y conduciéndose en formas que la población general objeta. Se caracterizan por odiarse a sí mismos, rencor, irresponsabilidad y falta de disciplina.

 

* ¿Por qué esta respuesta a la crítica y el rechazo es tan infructífera como las anteriores? Las actitudes y conductas rebeldes tienden a alejar al prójimo nutriendo el aumento del rechazo.

 

4.    Defiéndete mediante la no defensa. La única manera de crecer por medio de las experiencias de rechazo es resistir a la tentación de adoptar una postura defensiva. El sistema del mundo que determina nuestro valor no es el sistema de Dios. Nuestra responsabilidad es la de buscar Su dirección para responder a quienes se nos opongan procurando hallar la manera de atender a nues­tros detractores.

 

"Hay dos razones por las cuales nunca debes responder en forma defensiva a la evalua­ción negativa y crítica de parte del mundo".

 

Estamos en el mundo pero no somos del mundo [Juan 17:14-16]. Somos en Cristo. Si nos damos cuenta que estamos defendiéndonos ante la crítica o el rechazo, debemos volver a enfocar nuestra atención en la verdad de quiénes somos en Cristo, que edifica y establece nuestra fe.

 

NO CRITIQUES AL PROJIMO

La crítica y el rechazo en las relacio­nes son vía de doble sentido pues somos tentado a vaciar­los tan frecuentemente como las recibimos. Esta parte de la sesión nos ayudará a entender de qué manera debemos responder cuando somos tentados a atacar al prójimo con críticas o rechazo.

Juzgar el carácter versus satisfacer necesidades.  ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque pode­roso es el Señor para hacerlo estar firme.Y Nada hagáis por contienda o vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. Romanos 14:4 y Filipenses 2:3.

 

El pasaje de Romanos 14:4 nos advierte no juzgar la manera de ser o carácter del prójimo. Ante Dios somos responsables por desarrollar nuestros propios ras­gos de carácter pero no tenemos derecho a criticar o rechazar al prójimo por sus fallas de carácter.

 

Filipenses 2:3 habla de suplir las necesidades del pró­jimo. Ante Dios somos responsables por satisfacer las necesidades del prójimo pero no tenemos derecho a cri­ticar o rechazar al prójimo porque falla en suplir nuestras necesidades.

 

¿En qué ejemplos piensas respecto de la manera en que confundimos nuestras responsabilidades en lo tocante a juzgar carácter y satisfacer necesidades?  ¿Qué clase de familias e iglesias tendríamos si todos asumiéramos la responsabilidad que nos corresponde por nuestro propio carácter y procuráramos satisfacer las necesidades de quienes viven con nosotros? Pues, serían casi celestiales pero en lugar de dedicamos a desarrollar nuestro propio carácter y satisfacer las nece­sidades del prójimo, solemos ceder al incentivo del diablo para criticar el carácter del prójimo y satisfacer egoís­tamente nuestras propias necesidades. Vamos a damos ánimo unos a otros para crecer y madurar únicamente si practicamos lo primero.

 

Responsabilidad versus derechos. Otra manera en que somos engañados respecto de nuestras relaciones es ig­norando nuestras responsabilidades para con el prójimo mientras que insistimos en nuestros derechos personales. En lugar de enfocarnos en realizar nuestras responsa­bilidades y soltar nuestros derechos, somos veloces para criticar al prójimo que nos rodea cuando falla en cumplir sus responsabilidades y rehúsa realizar nues­tros derechos.

 

¿Cuáles ejemplos se te ocurren sobre la manera en que confundimos nuestras prioridades en lo tocan­te a nuestras responsabilidades y derechos? Nuestro enfoque se dirige dentro del sistema de Dios a cumplir nuestras responsabilidades en lugar de insistir en nuestros derechos... Cuando nos en­contremos frente a Cristo, no nos preguntará si recibimos todo lo que teníamos que recibir sino que nos recompen­sará por la bondad con que cumplimos nuestras respon­sabilidades.

 

Disciplina versus juicio. Se nos exige disciplinar pero se nos manda no juzgar. La diferencia radica entre distin­guir la conducta del carácter. El exceso de disciplina no es más que un asesinato del modo de ser o carácter.

DISCIPULA AL PRÓJIMO

El tercer aspecto de las relaciones cristianas que consideramos ahora es el discipulado. Tenemos que pro­curar crecer como creyentes discipulando a otros y siendo discipulado por otros. "El discipulado es la actividad intensamente personal de dos o más personas que se ayudan unas a otras a experimentar una relación de crecimiento con Dios". Colosenses 2:6-10 dice:  Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesus como Senor, vivan ahora en el, arraigados y edificados en El, confirmados en la fe como se les enseno, y llenos de gratitud.  Cuidense de que nadie los cautive con la vana y enganosa filosofia que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo.  Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en el, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud”.

 

Hay tres niveles en el ministerio del discipulado en nuestras relaciones.

 

I. Identidad: ayudar a que la gente capte los puntos fundamentales para establecer y comprender sus identi­dades reales en Cristo [Colosenses 2:10].

La primera meta del discipulado es establecer la identidad en Cristo, lo cual abarca:

·         Conducir a las personas a Cristo y dirigirlas a su seguridad bíblica de la salvación.

·         Guiarlos al verdadero conocimiento de Dios y a quiénes son en Cristo, iniciándolos en la senda del conocimiento de las maneras de Dios.

·         Cambiar la motivación básica de ellos que es el miedo a la gente y a las circunstancias por temor de Dios.

·         Ayudarles a verlas formas en que siguen jugando a ser Dios o rebelándose contra la autoridad de Dios.

·         Quebrar sus defensas contra el rechazo mediante la aceptación y afirmación de ellos.

 

II Madurez: ayudar a que la gente entienda y procure la madurez en Cristo [Colosenses 2:71.  El proceso de santificación, es decir, edificar a las personas en Cristo, empieza en la dimensión espiri­tual al ayudarles a distinguir entre caminar de acuer­do a la carne y caminar de acuerdo al Espíritu.... La segunda meta del discipulado es aceptar la meta de Dios que es la santificación y crecer en semejanza a Cristo, lo cual abarca:

 

·         Ayudar a que la gente aprenda a caminar por fe en el Espíritu.

·         Guiarlos en la disciplina de sus mentes para que crean la verdad.

·          Ayudarlos a salirse de los altibajos emocionales enfocando sus pensamientos en Dios en lugar de considerar sus circunstancias.

·             Alentarlos a desarrollar el dominio propio.

·          Desafiarlos a que resuelvan sus problemas persona­les perdonando y pidiendo perdón al prójimo.

 

 

III. Caminar: ayudar que la gente viva como cristia­nos que fundamentan su identidad en Cristo y su cre­ciente madurez [Colosenses 2:6J.

 

Uno de los mayores fracasos del ministerio cristiano es esperar que la gente se conduzca como cristianos [Nivel III] antes que hayan madurado como tales [Ni­veles I y II]. Cuando hacemos eso estamos, en realidad, pidiéndoles que se conduzcan en forma inconsistente con sus percepciones de su propia identidad y de su nivel de madurez, tarea que es imposible. Sin embargo, a medida que los creyentes afirman su identidad en Cristo y crecen en madurez, podemos seguir discipu­lándolos y plantearles el reto de conducirse a diario en forma consistente con su ser cristiano.... La tercera meta del discipulado es ayudar a que los creyentes funcionen como creyentes en sus hogares, en sus trabajos y en la sociedad general. El camino cristiano efectivo abarca el ejercicio apropiado de los dones espirituales, los talen­tos y el intelecto para servir al prójimo y ser un testigo positivo en el mundo.

 

* La mayoría del discipulado cristiano se enfoca en el Nivel III, tratan­do de hacer que los cristianos vivan mejor, mientras que la gran mayoría de ellos se encuentra estancada en los Niveles I y II, inseguros de su identidad en Cristo y obstaculizados en su crecimiento. ¿Estás de acuerdo o no; por qué?

 

* "En lugar de repetir continuamente a los creyentes inmaduros lo que de­ben hacer, celebremos con ellos lo que Cristo ya ha hecho y ayudémosle a ser lo que ya son en El". ¿Cómo describirías un buen equilibrio entre ser y hacer en nuestro discipulado de uno a otro?

 

Cuáles son las maneras prácticas en que podemos llegar a envol­vernos en el discipulado mutuo de nuestra familia -igle­sia, grupo de estudio bíblico- en estos tres niveles?"

 

La meta de la consejería cristiana -dada por un pastor, sacerdote, un consejero profesional o un amigo es la de ayudar a que las personas experimenten la libertad en Cristo, de modo que puedan madurar y fructificar en su caminar con El. Aquí ofrecemos cinco datos prácticos

para la consejería, formal o informal, en que los creyentes pueden verse envueltos en sus relaciones.

 

1.       Ayuda a que la persona identifique los aspectos más básicos del asunto.

 

Habitualmente las personas buscan consejería porque algo está mal en su diario vivir.... La primera meta de la consejería es ayudar a la persona a identificar la causa fundamental de su infructuoso caminar. Para esto sirve determinar cuáles son sus necesidades insatisfechas y la manera en que trata de suplirlas por sí misma.

 

2.       Alienta la honestidad emocional.

 

Los aconsejados suelen, por lo general, estar dispuestos a contar lo que les ha pasado pero no están tan dispuestos a admitir sus fallas o su complicidad en los hechos; en cambio, se muestran absolutamente renuentes a compartir cómo se sienten al respecto. Si tú no puedes impelerlos a la honestidad emocional, pocas son sus oportunidades de resolver sus conflictos interiores y ser liberados del pasado.

 

3.       Comparte la verdad.

 

Cuando tu prójimo cristiano acude a ti en busca de consejo, suele ser porque la vida le ha asestado un tremendo golpe, cosa que les ha hecho pensar que hay algo malo con ellos. La percepción de Dios que tienen suele estar distorsionada; sienten que El no puede amarlos. Nosotros tenemos el tremendo privilegio de compartir con ellos la verdadera identidad en Cristo que tienen ayudándoles a reparar su defectuoso sistema de creencias.

 

4.       Llamado que espera respuesta.

 

La consejería cristiana depende de la respuesta por fe que dé el aconsejado.... La respuesta esencial que deseamos es la del arrepentimiento, lo que significa un cambio de mentalidad. El aconsejado necesita cambiar su modo de pensar sobre lo que va a creer de Dios y de sí mismo. Unicamente después que haya cambiado su mentalidad y sus creencias, puede cambiar su camino.

 

5.       Ayúdales a planear para el futuro.

 

Una de las maneras más importantes de ayudar a alguien a salir del conflicto y desesperación para crecer, madurar y tener esperanza, es asistirle para que desarrolle un sistema de relaciones que lo apoye.... Otro aporte vital que puede efectuar para el futuro de la persona, es el de ayudarle a distinguir entre lo que es y lo que puede ser en su vida. La santificación no es instantánea sino un proceso. El cambio de creencia y conducta lleva tiempo.

 

* Si necesitas consejería, ¿cuál es la clase de consejero con que te sentirías más cómodo? Describe los rasgos de carácter que deseas y esperas de esa persona.

 

¿En qué medida posees los rasgos de carácter que has descrito? ¿Estás dispuesto a comprometerte a llegar a ser esa clase de persona para ser un amante consejero para otros creyentes? ¿Cuáles son las barreras que debes superar para desarrollar estos rasgos de carácter en tu vida?

 

Carlos Rivera (Sacerdote)


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