Maneja tus Emociones antes que te manipulen a ti.

I Pedro 5:7-8:  “Echando toda vuestra ansiedad sobre el, porque el tiene cuidado de vosotros.  Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario, el diablo, como leon rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Esta sesión se enfoca en la relación existente entre lo que pensamos y sentimos con la importancia de aprender a responder apropiadamente a nuestras emociones y manejar la carga emocional de nues­tro pasado.

Al fallar en manejar apropiadamente nuestras emociones, podemos darle un asidero en nuestra vida al diablo.

 

ASIDEROS SATÁNICOS: 

Airaos pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios y ve­lad;,porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Efesios 4:26,27; 1 Pedro 5:7,8.

* ¿Ves alguna correlación entre nuestras emocio­nes y los intentos que hace Satanás para confundir nuestras mentes con los pensamientos y las tentacio­nes del Plan B? Si fallamos en tratar nuestras emociones [rabia, ansiedad] en forma adecuada, damos una oportu­nidad o un asidero a Satanás en nuestra vida y estancamos nuestro crecimiento espiritual.

Tus emociones desempeñan un importante rol en el proceso de renovar tu mente. Tus emociones son, en general, el producto de tus pensamientos. Si no piensas rectamente, si tu mente no está siendo reno­vada, si no percibes apropiadamente a Dios y Su Palabra, eso se verá en tu vida emocional. Si fallas en reconocer tus emociones, puedes convertirte en un estupendo blanco para Satanás.

 

Preguntas de meditacion:

* ¿De qué manera te has dado cuenta en esta semana del conflicto entre el Plan A [la manera de pensar y vivir de Dios] y el Plan B [tu manera de pensar y vivir].

¿Has tratado intencionadamente de fortalecer tu convicción y compromiso con la manera de vivir de Dios, durante la semana?

¿En cuáles aspectos te descubriste "de doble ánimo en esta semana: ambivalente respecto de reconocer el plan de Dios y apoyarte en tu propio entendimiento?.

¿Ha cambiado algo tu nivel de confianza, si es que se ha modificado, respecto a tu sentido de autoridad para determinar quién mandará tus pensamientos?.

¿Cuáles son las fortalezas potenciales que has demolido esta semana al decidirte por el Plan A para tu vida?.

 

RESPONDE A LAS EMOCIONES

"No eres moldeado tanto por tu ambiente como lo eres por lo que percibes de tu ambiente".

* Nuestras emociones son siempre una vía de en­trada principal a nuestro pensamiento egocéntrico y humanista estilo Plan B. ¿De acuerdo o no; por qué?

¿Por qué es importante que dejemos que nuestra mente controle nuestras emociones en lugar de dejar que nuestro sentir domine lo que pensamos?

¿Cuán difícil te resulta subyugar tus emociones a tus pensamientos y creencias?

Nuestras emociones son más que acceso­rios de nuestra experiencia humana diaria. Dios ha desig­nado que nuestras emociones desempeñen un rol vital.

"Tus emociones son a tu alma lo que tus sensaciones físicas son a tu cuerpo".  Hay tres opciones para responder a las señales de alarma de nuestras emo­ciones.

 

1. Supresión: negación consciente de los sentimientos [Salmo 32:3,6; 39:1,2].Las personas que suprimen sus emociones ignoran sus sentimientos y prefieren no tratar con ellos.

• ¿Por qué la supresión es una respuesta enferma a las emociones? ¿En qué forma puede ser más dañina que beneficiosa? El testimonio de David sugiere que suprimir las emociones por completo es nocivo para nuestra relación con Dios y con el prójimo.  Salmo 32:3,6 y 39:1,2 

 

2. La expresión indiscriminada: decirle a cualquiera y a todos exactamente lo que sientes[Efesios 4:26; San­tiago 1:19,20].

 

• ¿En qué forma resulta saludable la expresión indiscriminada? ¿En qué forma puede ser dañina? Expresar las emociones descontroladamente puede servir para que la persona evite el dolor de embotellar sus sentimientos, pero las emociones así expresadas suelen dañar a otras personas.

La expresión indiscriminada de las emociones puede ser sana para ti pero suele ser nociva para quienes te rodean. Tú puedes decir después de haber estallado "¡y está!, me alegro de haberme sacado ese peso de encima pero destruiste a tu esposa, esposo o hijos.

 

3. Reconocimiento: ser realista sobre la manera en que te sientes frente a Dios y unos pocos amigos de confianza [Salmo 109:1-13,26,30]. Cuando sacamos de adentro nuestro dolor y odio ante Dios y aquellos que nos aman incondicionalmente, probablemente no lo haremos ante otras personas en forma destructiva.

 

* No es exactamente cristiano decir a Dios tal como nos sentimos, especialmente si abrigamos sentimien­tos de rabia, odio, etcétera. ¿De acuerdo o no; por qué?  Dios no se asombra ni se consterna por nada que nosotros sintamos, sino que puede no complacerse si le ocultamos hipócritamente nuestros verdaderos sentimientos con un manto de piedad.

Quizá nuestras oraciones no sean muy nobles en momentos de tensión emocional pero son reales y honestas ante Dios. Si oras cuando te sientes enojado deprimido o frustrado y, entonces, dices un montón de futilidades piadosas como si Dios no supiera cómo te sientes, ¿crees que El se complace con eso?  No, a meno que haya cambiado Su opinión sobre la hipocresía.  Ver ejemplo de los fariseos en Mateo 23.  A los ojos de Dios no eres recto y justo si no eres real.

 

CARGA EMOCIONAL

Además de tratar positivamente nuestra emociones en forma diaria, nuestro avance a la madures espiritual depende de la manera en que tratemos la heridas emocionales del pasado. Aprender reconocer y responder apropiadamente a nuestra "carga emocional" nos liberará para dar grandes pasos en nues tro crecimiento espiritual.

 

1.  Hecho pasado para determinar la intensidad de las emociones primarias. Esto es nuestro trasfondo personal: todos los hechos, buenos o malos, que nos han moldeado en lo que somos hoy. Nuestras experiencias negativas han condicionado nuestras emociones para que respondan de cierta manera.  Todos sufrimos cierta cantidad de experiencias trau­matizantes y dolorosas en nuestro pasado que nos deja­ron cicatrices emocionales. Puede que hayas crecido con un progenitor que abusó de ti en lo sexual, emocio­nal o físico. Puede que hayas sido gravemente asustado cuando eras pequeño. Puede que hayas sufrido por una relación penosa en tu pasado, a saber una amistad que se acabó, la inoportuna muerte de un ser amado, un divorcio. Toda clase de hechos emocionales traumati­zantes de tu pasado abruman tu alma con carga emocio­nal que limita tu maduración y bloquean tu libertad en Cristo.

 

La carga emocional del pasado siempre está ahí, al contrario de nuestras emociones diarias que son el producto de nuestros pensamientos cotidianos. Los años de exposición y experiencia de vida han produ­cido surcos emocionales dentro de ti, los que suscitan una reacción decidida cuando se habla de cierto tema. De hecho, no eres emocionalmente neutro a ningún tema en cuanto eres persona adulta.

 

2. Hecho presente que activa la emoción primaria. Toda relación o hecho puede activar una respuesta emocional basada en nuestra biografía. Por ejemplo, el tema de la violación aludido en una conversación va a despertar una respuesta emocional en cada uno de nosotros. Conocer hoy a alguien que se llama Juan activa una respuesta emocional basada en los Juan que conocimos antes.

 

3. Emoción primaria. Esta primera respuesta a un hecho presente específico refleja las emociones prolon­gadas de toda nuestra biografía que yacen bajo la super­ficie. Por ejemplo, si tú o un pariente cercano fue violado, cualquier alusión al tema en una conversación puede activar una fuerte emoción primaria negativa. Si tu ama­ble y querido abuelo se llamaba Juan, probablemente tu respuesta emocional primaria sea positiva a otros Juan que conozcas.

Muchas de estas emociones primarias yacen dormi­das dentro de ti y ejercen poco efecto en tu vida hasta que algo que pasa las activa.... La mayoría de la gente trata de controlar sus emociones primarias evitando a las personas o sucesos que las activan, pero no puedes aislarte por completo de todo lo que puede suscitar tu respuesta. Tendrás que ver algo en televisión o escuchar algo en una conversación que traiga a tu mente esa experiencia desagradable que tuviste. Debes aprender la manera de resolver tus conflictos anteriores o la carga emocional seguirá acumulándose en la medida que sigas sustrayéndote a la vida. El pasado dominará tu vida a medida que tus opciones para manejarlo sigan disminuyendo.

 

4. Evaluación mental o etapa de manejo. Este es un paso importante para aprender como vivir con las emo­ciones negativas primarias cuando se expresan como emociones secundarias manejables. Este es el punto en tu mente que debe enfocarse en el presente real y dar lugar a una emoción secundaria menos dolorosa.

No tiene dominio sobre una emoción primaria cuando se activó. No sirve para nada que te sientas culpable por algo que no puedes dominar pero sí puedes, y de inmedia­to, evaluar las circunstancias actuales para someterla a control. Por ejemplo, supongamos que conociste a un hombre que se llama Juan. Se parece al Juan que solía pegarte cuando tú eras niño. Aunque no es la misma persona, tus emociones primarias saltan desenfrenadas pero, recuérdate rápidamente que éste no es el mismo Juan y, mentalmente, conversa contigo para refrenar tu emo­ción. Así es como manejas tu actual realidad.

 

5. Emoción secundaria o resultado del proceso de pensar y de la emoción primaria. Las emociones secun­darias se dan cuando evaluamos las emociones primarias con la verdad y dejamos que prevalezca la verdad. Este es un estupendo ejemplo de la manera en que tenemos que permitir que nuestra mente controle nuestras emocio­nes en vez que las emociones primarias agoten lo mejor de nosotros.

 

Discusión:

1. Hecho presente: Tu padre te manda como si todavía fueras niño.

Hecho pasado: Tu padre fue muy dominante y excesi­vamente protector durante tu infancia.

Emoción primaria: rencor, odio.

Evaluación mental:"Ahora soy un adulto; debo amar y honrar a mi padre pero no tengo que obedecerlo ni dejarle que controle mi vida".

Emoción secundaria: Disminuye la irritación y aumen­ta la compasión.

 

2. Hecho presente: Te encuentras con un compañero de estudios que era el matón de la escuela.

Hecho pasado: El matón te molestaba y acorralaba a diario en los pasillos de la escuela.

Emoción primaria: Miedo, evación.

Evaluación mental: "No soy inferior a esta persona en forma alguna. Soy hijo de Dios y él es ahora un adulto. No tengo que tenerle miedo".

Emoción secundaria: Disminuye la incomodidad y aumenta la aceptación.

 

3. Hecho presente: Un compañero de trabajo miente al jefe sobre ti, para que no te den un ascenso.

Hecho pasado: Tus padres te presionaban para que lograras a todo costo lo mejor y pelearas por tus derechos.

Emoción primaria: Rabia, venganza.

Evaluación mental: "Dios conoce la verdad de este asunto. Confío que El me reivindique y trate con justicia a mi compañero de trabajo. No es mía la venganza".

Emoción secundaria: Disminuye la rabia y aumenta el gozo.

 

4. Hecho presente: Tu hija que está en la universidad te cuenta que está saliendo con un joven que no es cristiano.

Hecho pasado: Cuando eras una joven cristiana te enamoraste y te casaste con uno que no era cristiano y has cosechado mucho dolor de tu relación matrimonial.

Emoción primaria: Ansiedad y desesperación.

Evaluación mental: "La he entregado al Señor y la he aconsejado sobre la importancia de un matrimonio cris­tiano. Que ella esté saliendo con este muchacho no sig­nifica que se vaya a casar con él. Seguiré amándola y orando por ella".

Emoción secundaria: Sana preocupación, y aumento de paz.

 

5. Hecho presente: Tu jefe te acaba de informar que tienes que hablar a un grupo de tus compañeros de trabaj o.

Hecho pasado: Tus compañeros de estudio te ridiculi­zaron tu manera de hablar cuando disertabas ante ellos y apenas aprobaste el curso.

Emoción primaria: Ansiedad y depresión.

Evaluación mental: "No voy a disertar por una nota; lo que diga les servirá. Les soy agradable y acogerán bien lo que les diga".

Emoción secundaria: Aumenta la paz y la confianza.

 

Podemos em­plear este mismo proceso de evaluación mental, fundamen­tado en la verdad de la Palabra de Dios, para apaciguar las emociones primarias negativas del pasado.

 

EXPERIENCIAS PASADAS

Una cosa es tratar con la carga emocional del pasado y otra, muy distinta, es tratar las experiencias y personas que afectaron negativamente nuestra vida pasada y que activan nuestras emociones primarias.  Esta sección trata rápidamente esta segunda cuestión. 

“Trata las experiencias pasadas". Las dos maneras bíblicas de tratar las experiencias pasadas.

 

1. Evalúa tus experiencias pasadas a la luz de quién eres ahora, al contrario de lo que eras entonces [2 Co­rintios 5:17].

 

La intensidad de la emoción primaria fue establecida por la manera en que percibiste el suceso en el momento en que acaeció. Recuerda: tus emociones son el produc­to de la manera en que percibes el hecho, no del hechomismo. Rehúsa creer que eres solamente el producto de tus experiencias pasadas. Como cristiano primordial­mente eres el producto de la obra de Cristo en la cruz. Literalmente eres nueva criatura en Cristo. Las cosas viejas, abarcando traumas de tu pasado, pasaron. El viejo tú se fue; el nuevo tú es y está aquí. Queda la carne que representa la forma en que procesaste aquellos hechos conforme al mundo y sin Cristo pero tú eres capaz de volverla inoperante....Puedes tener problemas con la pregunta "¿Dónde esta­ba Dios cuando todo esto pasó?" No te preocupes por lo que pasó entonces. La verdad es que El está ahora en tu vida deseando liberarte de tu pasado. Eso es el Evangelio, las Buenas Nuevas que Cristo ha venido a liberar a los cautivos. Percibir esos hechos desde la perspectiva de tu nueva identidad en Cristo es lo que empieza el proceso de curación de esas emociones dañadas.

 

2. Perdona a quienes te ofendieron en el pasado [Mateo 6:14,15].

¿Por qué perdonar? Primero porque Dios lo exige. Debemos fundamentar nuestras relaciones con el prójimo sobre el mismo criterio que Dios fundamenta Su relación con nosotros: amor, aceptación, perdón [Mateo 18:21-35].

Segundo, el perdón es necesario para evitar ser atrapa­do por Satanás [2 Corintios 2:11]. Cuando no perdona­mos le extendemos una invitación a Satanás para que se meta en nuestra vida.

Tercero, el perdón es lo que nos libera de nuestro pasado de modo que pueda empezar el proceso de cura­ción. Perdonar desde el corazón es ponerse en contacto con las emociones primarias para detener el pánico

Carlos Rivera (Sacerdote)


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