Hasta Fuerte y se Libre

"Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo".  Efesios 4:15.  "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres" (Galatas 5:1).

 

Todo este curso se centra en dos vitales disciplinas cristianas que se interrelacionan:  Madurez y libertad espiritual.  El pasaje de Efisios 4:15 urge a los creyentes a que crezcamos en todo aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”.  La madurez es una exigencia, no una opcion pero, muchos son los creyentes que parecen conformarse con el status quo, alcanzan un nivel evidentemente cómodo y aceptable de crecimiento espiritual y allí se instalan. Pero, como veremos, dejar de procurar la madurez espiritual puede afectar en forma negativa la experiencia vivencial de la libertad espiritual del creyente. La primera mitad del curso se enfocará en la continua disciplina de la madurez espiritual. 

 

La libertad del poder del pecado y de la interferencia de Satanás es la herencia de cada creyente (Juan 8:36) pero muchos son los creyentes que viven, día a día, virtualmente esposados por la tentación, la lujuria, las malas costumbres, los malos pensamientos y las influencias negativas que de­muestran no poder dominar. La segunda mitad del curso se enfoca en afirmar la libertad espiritual que Cristo ha provisto. 

 

Hay importantes claves que deben reconocerse si deseamos disfrutar la madurez y libertad a las cuales Dios nos ha llamado.

 

1.   Los creyentes deben conocer a Dios y caminar en recta relación con El.

 

Efesios 4:11-13 dice:  “4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 4:12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” 

 

La madurez espiritual no es optativa. Los creyentes maduros aptos para el ministerio de unos a otros y al mundo, son el producto final del designio de Dios para la iglesia. La madurez es la razón por la que Dios nos agrupa en iglesias particulares y nos da líderes espirituales que nos enseñen, nos guíen y nos disciplinen. Si no procuramos la madurez, no coopera­mos con el designio de Dios para cada uno de nosotros.

 

¿Cómo podemos conocer a Dios mejor y crecer en nuestra relación con El?  Varias maneras en que po­demos aprender más sobre Dios y enriquecer nuestra relación con El: estudio de la Biblia, aprender de memoria y meditar pasajes de la Biblia, adoración, oración, asistir a la iglesia y a las reuniones de estudio bíblico, escuchar los sermones, etcétera.  El medio para cono­cer a Dios es la atención consistente a esas familiares disciplinas. No podemos madurar como creyentes si nuestro conocimiento de Dios no crece. Recuerda al grupo que asistir fielmente a las sesiones de este curso es otro paso positivo para conocer mejor a Dios y madurar espiritualmente en forma creciente.

 

2. Los creyentes deben comprender cuál es su verda­dera identidad en Jesucristo.

 

El pasaje de Juan 1:11,12, dice:  “1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”

 

Hemos llegado a ser hijos e hijas de Dios por nuestra fe en Cristo pero que, a menudo, no vivimos come hijos e hijas de  Dios maduros y libres del poder del pecado.

 

• ¿Por qué fallamos tan a menudo en vivir de acuerdo a nuestra noble identidad de hijos e hijas de Dios? La falla fundamental es una sola y se encuentra en el corazón de nuestros débiles intentos de vivir de acuerdo a nuestro llamado de hijos e hijas de Dios: Fallamos en comprender apropia­damente nuestra verdadera identidad en Cristo.

 

¿Cuál es la razón de este fracaso? ¿Por qué fallamos en comprender nuestra verdadera identidad en Cristo? "[Satanás] sabe que si puede impedirte que..." Tenemos un enemigo enconado que se opone por comple­to a que entendamos quiénes somos en Cristo. Satanás está tras la confusión que nos impide ser hijos e hijas de Dios maduros y libres. Estos estudios están diseñados para ayudarnos a superar la confusión creada por el enemigo y comprender nuestra verdadera identidad en Cristo.

 

3. Los creyentes deben reconocer y admitir la realidad de Satanás, de su reino y su designio de engañar y destruir al pueblo de Dios.

 

El pasaje de Efesios 6:11,12, dice: "6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."


  Los creyentes deben ser Teocéntricos y minis­terio-céntricos, nunca demonio-céntricos. El objetivo de este curso no es convertirlos en "cazademonios" que buscan a Satanás y sus demonios detrás de cada puerta. Antes bien, necesitamos estar equilibradamente conscientes de la realidad de la ince­sante oposición de Satanás a nuestra madurez y libertad, mientras que vivimos por y para Cristo cada día. También necesitamos entender en forma bíblica nuestra protección y autoridad para resistir a Satanás y afirmar la libertad que nos provee Cristo.

 

"Satanás se opone a nuestra madurez..." Este curso ayudará a experimentar la victoria sobre el reino de las tinieblas y a concretar la libertad que los capacita para encontrar la plena madurez en Cristo.

 

4. Los creyentes deben reconocer que la madurez espiritual es un proceso vitalicio pero la libertad espiri­tual puede obtenerse en un tiempo relativamente corto.

 

El pasaje de 2 Pedro 1:3, dice:  “1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”

 

¿Cómo respondes a ese mandato imperativo? ¿Es una nueva idea para ti, o es algo en que has pensado antes?

 

La ma­durez es un proceso de crecimiento que continúa durante toda nuestra vida en la medida que nos dediquemos a conocer a Dios y Su Palabra. Puede que lleves cuatro días o cuarenta años siendo cristiano, pero sigues madurando. En cambio, la libertad es una posición, una postura, que asumimos al responder a la victoria de Cristo sobre el pecado y Satanás. En lo tocante a varios aspectos de tu vida, eres libre o esclavo y no te vuelves más libre sino que asumes la libertad por la autoridad de Cristo, cada vez que te das cuenta que fuiste engañado y atado por Satanás y tu rencorosa rabia.

 

"Hemos fracasado en diferenciar..." La madurez espiritual y la libertad son disciplinas interdependientes. Si no procu­ramos madurar espiritualmente, nos será difícil recono­cer el engaño de Satanás y afirmar la libertad espiritual. Análogamente, si rehuimos adueñamos de nuestra liber­tad en algunos aspectos de nuestra vida, estorbamos nuestro crecimiento y madurez espirituales. Menciona que este curso nos sirve para saber cómo ir en pos de la madurez y afirmar la libertad.

 

5. Todo creyente debe asumir la responsabilidad per­sonal de su propia madurez y libertad espirituales.

 

Filipenses 3:13,14 Dice: 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 3:14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.   y Gá­latas 5:1 dice: “5:1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”   "Cada cristiano es, en última instancia, respon­sable de..."

 

* ¿De qué maneras tratan los cristianos de escapar de la responsabilidad de sus vidasespirituales?  Se puede responder a este pregunta dando muchas excusas por ejemplo:   vengo de un hogar que no es cristiano por lo cual me resulta difícil cambiar mi estilo de vida; mi cónyuge no es una buena influencia cristiana; no entiendo la Biblia y por eso no la leo; no voy  alos estudios bíblicos en grupo porque me siento incó­modo o incómoda; no soy tan malo o mala como otros cristianos y cristianas que conozco.

 

No importa cuán difícil nos parezca ir en pos de la madurez y afirmar la libertad, nadie más puede hacerlo por nosotros. No importa cuántos obstáculos encontremos en nuestro pasado, en nuestras relaciones o en nuestra situación presente, no podemos culpar a estas dificultades por nuestra falta de crecimiento o libertad. Pablo entrega en Filipenses 3:13,14 un ejemplo de su tenacidad para ir en pos de la nadurez, cosa por la cual somos responsables a nivel personal. En otro pasaje, Gálatas 5:1, el apóstol dijo "no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud" indicando que somos responsables, personalmente, por apropiarnos de a libertad y resistirnos a ser esclavizados.

 

Este curso les ayudará a ir en pos de la madurez y afirmar la libertad pero cada uno debe asumir su responsabilidad por estas lisciplinas en su propia vida.  Poco les servirá este curso si no se comprometen a lo que Dios tiene para ustedes en los proximos estudios.

 

 

Tu Identidad es lo que Importa

II Corintios 5:17: "De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aqui todas son hechas nuevas".

 

¿Qué impacto tuvieron las cinco claves de la madurez y libertad espirituales que revisamos en la sesión pasada, en tu manera de pensar y de comportarte durante esta semana?

 

A medida que avanzó la semana, ¿cómo te sentiste respecto de tu compromiso a ir en pos de la madurez y libertad espiritual?

 

¿Cuáles fueron las barreras que te tentaron a cuestionar o ignorar tu compromiso?

 

¿En qué manera te alentaron o disuadieron otras personas en lo tocante a tu compromiso?

 

¿Te diste cuenta de algún intento de parte del diablo para desviarte del compromiso que hiciste en la

reunión pasada?

Hablemos, ahora, sobre nuestra identidad en Cristo.

Quién soy yo es muchísimo más de lo que ves por fuera. Podemos decir con el apóstol Pablo que, a nadie cono­cemos según la carne 2 Corintios 5:16 aunque tendemos a identificarnos a nosotros mismos y al prójimo por lo que parecemos vistos desde afuera (alto, bajo, gordo, delgado) o por lo que hacemos (plomero, carpintero, enfermera, ingeniero, empleado de oficina). Cuando a los cristianos se nos pide que nos identifiquemos respecto de nuestra fe, solemos hablar de nuestra postura doctrinal (protestante, evangélico, calvinista, carismático) y de nuestra preferencia (bautista, presbiteriano, metodista, independiente) o de nuestro rol en la iglesia (profesor de la escuela dominical, miembro del coro, diácono, acomodador).

 

Pero, ¿lo que haces determina quién eres tú, o quién tú eres determina lo que haces? pregunta sumamente impor­tante pues se refiere a nuestra madurez cristiana. Yo apoyo esto último. Creo de todo corazón que tu esperanza de crecer, de tener sentido y realizarte como cristiano se basa en cómo entiendas quién eres, específicamente, en tu manera de comprender tu identidad en Cristo como hijo de Dios. Tu forma de entender quién eres es el fundamento crítico de la estructura de tu fe y de tus pautas cristianas de conducta.

 

Este curso nos sirve para que vayamos al corazón de nuestra identidad en Cristo. Entender quiénes somos en Cristo es esencial para nuestra madurez y libertad cristiana.

 

HERENCIA POSITIVA y NEGATIVA

 

Para entender quiénes somos realmente en Cristo, pri­mero debemos comprender la identidad que heredamos de Adán por ser creados.

 

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Génesis 2:7

 

Ese hombre fue Adán y puesto que estamos emparen­tados con él, heredamos algunas de sus características.

 

Nuestra herencia positiva de la Creación. Como resul­tado de nuestro parentesco con el primer Adán, tenemos un yo exterior, un cuerpo físico que se relaciona con el mundo mediante los cinco sentidos y un yo interior que es creado a imagen de Dios [Génesis 1:26,27]. En alguna parte del yo interior encontramos nuestra mente (nos permite pensar), nuestras emociones (nos permiten sen­tir) y nuestra voluntad (nos permite elegir). Algunos llaman alma a esta sección en tres niveles del quién soy yo. El espíritu está superpuesto al alma, o separado de ella, en el yo interior.

 

Adán disfrutó de varios beneficios de la Creación y nosotros los heredamos, de él o de Jesús, que nos los restauró después que Adán renunciara a ellos por medio del pecado.

 

1.           Vida física [bios]. Esto describe la unión del cuerpo físico y el yo inmaterial; mente, emociones y voluntad. Morir físicamente significa separarse del cuerpo tempo­ral y el final del bios. Heredamos la vida y la muerte física de Adán, pero nuestra identidad en Cristo debe ser algo más que la vida física y sus atributos, porque el cuerpo queda atrás al morir, cuando el verdadero yo se va para estar con el Señor 12 Corintios 5:8].

 

2.           Vida espiritual (zoe]. La palabra zoe, del Nuev Testamento, significa vida espiritual: el alma/espírit está unida con Dios. Adán fue creado física y espiritual mente vivo [2 Corintios 4:16]. Vivir espiritualmente es est, unido con Dios por estar en Cristo. Igual que Adán, fúimc creados para estar unidos con Dios y, también como Adái nuestra unión con Dios fue cortada en la Caída.

 

 

3. Significado. Al primer hombre, Adán, le fue dado gobernar todas las otras criaturas [Génesis 1:26,27]. El disfrutó el dominio del jardín, bajo la autoridad de Dios hasta que Satanás usurpó el dominio de Adán mediant el engaño y se volvió el dios de este mundo. El significante dominio que Adán ejerció antes de la Caída nos fue restaurado a los cristianos y es parte de nuestra identida en Cristo.

 

4.- Seguridad y certidumbre. Dios proveyó para toda las necesidades de Adán (Génesis 1:29). La seguridad la certidumbre son otra faceta de nuestra herencia e Cristo. El ha prometido suplir todas nuestras necesidade (Filipenses 4:19).

 

5. Pertenencia. Adán disfrutaba evidentemente de un íntima comunión personal con Dios antes que El creara Eva. Luego, Dios le dio a Eva, y a ésta le dio a Adán par enriquecer su experiencia de pertenecer. El verdader, sentido de la pertenencia proviene, para los cristianos, de la íntima comunión con Dios y con otros creyentes.

 

Preguntas:  * ¿Cuál es la diferencia básica que hay entre lamanera en que heredarnos la vida física y la espiri tual? No podemos elegir con respecto al nacimiento físico pero debemos elegir la vida espiritual depositando fe en Cristo

 

¿Cuál de todos los aspectos que heredamos en Cristo, y que Adán heredó en la Creación: significado seguridad, certidumbre y pertenencia, es el que te importa?

 

Nuestra herencia negativa de la Caída.

 

Los efectos instantáneos del pecado en la vida de Adán fueron espectaculares e impactan a diario en forma muy significativa a cada miembro de la raza humana.

 

1.          Muerte espiritual. Adán y Eva fueron separados de Dios, echados de Su presencia (Génesis 3:18,19) cuando pecaron y fue cortada su unión con Dios. La separación de Dios es la muerte espiritual. El proceso de la muera física se echó a andar también en ese momento, aunque Adán y Eva vivieron aún varios cientos de años antes de morir físicamente. Subsecuentemente todo ser humano llega al mundo físicamente vivo pero espiritualmente muerto, separado de Dios.

 

2.          Pérdida del conocimiento de Dios. Adán y Eva perdieron el verdadero conocimiento de Dios al pecar porque su íntima relación con Dios fue terminada. Estar con Dios es conocer a Dios. Ser echados de Su presencia significó, par Adán y Eva, perder el íntimo conocimiento de Dios que ante., disfrutaron por medio de su relación con El. Dado que llegamos al mundo espiritualmente muertos, empezamos a vivir sin el verdadero conocimiento de Dios. Sabemos algo sobre Dios pero realmente no conocemos a Dios hasta que establecemos una relación con El en Cristo.

 

 

3.          Dominio de las emociones negativas. Como resul­tado de la Caída, la sensación de seguridad, certidumbre y pertenencia que tuvo Adán, fue reemplazada por el miedo, la ansiedad, la vergüenza, la culpa, la depresión y la rabia. Nosotros nos encargamos de perpetuar esos sentimientos mediante nuestros propios actos injustos de maldad y cuando nos permitimos ser las víctimas de los injustos actos malos del prójimo.

 

4.          Demasiadas opciones. Solamente una, era la mala elección que podían hacer Adán y Eva en el jardín de Edén. Todo estaba bien excepto comer del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:16,17). Sin embar­go, hicieron esa mala elección en su oportunidad y, como resultado, nosotros enfrentamos a diario miles de decisio­nes buenas y malas en nuestro caminar de cristianos y, ocasionalmente, elegimos mal.

 

 

5.          Los atributos se volvieron necesidades. Después de la Caída, algunos de los brillantes atributos de Adán, se volvieron intensas necesidades.

 

Primero, separados de Dios por el pecado, dejamos de sentirnos aceptados por Dios y por el prójimo, de ahí nuestra necesidad de pertenencia. Cuando vamos a Cristo siendo restaurada nuestra relación con Dios, seguimos necesitando pertenecer a la gente.

 

Segundo, la inocencia fue reemplazada por culpa y ver­güenza; por lo tanto, necesitamos que sea restaurado el sentido del valor propio (Génesis 3:10). La mala imagen de sí mismo es un problema desde la Caída pero la cura no consiste en acariciar al ego humano. El sentido del valor propio no es cosa de dones, talentos, inteligencia, belleza. El valor propio es cosa de identidad. Tu sentido de valor propio viene de saber quién eres: un hijo de Dios.

 

Tercero, la autoridad fue reemplazada por debilidad e impotencia; por lo tanto, necesitamos fortaleza y dominio propio. En nuestra condición caída, luchamos por contro­lar al prójimo o a nuestro ambiente porque nuestra auto­ridad dada por Dios nos fue usurpada por el diablo. Tratamos desesperadamente de controlar nuestro propio destino aunque no fuimos diseñados ni designados para funcionar como el Amo sino para servir a Dios, y si no lo hacemos, terminamos sirviendo al dios de este mundo.

 

Preguntamos: 

* ¿Cuáles son algunas pruebas de nuestra herencia negativa de la Caída que te parecen más evidentes en el mundo actual?

* Si alguno hubiera estado en el perfecto ambiente del jardín del Edén, en lugar de Adán y Eva, hubiera pecado también. ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo? ¿Por qué?

 

TU IDENTIDAD EN JESUCRISTO

Nuestra atroz herencia del primer Adán no debe ser el foco de nuestra vida. Tenemos un enfoque mucho mejor en el último Adán.  La diferencia dadora de vida que hay entre Adán y Cristo está sintetizada, muy bien, en 1 Corintios 15:22 que dice:  “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados". La clave para entender la madurez y la libertad que here­damos del último Adán es comprender cuán diferentes somos en Cristo.

 

La vida nueva exige nacer de nuevo. No nacemos en Cristo; nacemos en pecado debido a la Caída. Para entrar a la vida nueva en Cristo, debemos nacer en ella. La vida nueva y eterna empieza cuando nacemos de nuevo al depositar fe en Jesucristo.  ¿Cuál es el plan de Dios para transformarnos del estar en Adán al estar en Cristo? Jesús lo reveló cuando conversa con Nicodemo y le dice que debe­mos nacer de nuevo (Juan 3:3). El nacimiento físico solamente nos da vida física. La vida espiritual, la vida eterna que Cristo promete a los que van a El, nos es dada solamente por el nacimiento espiritual (Juan 3:36).... En el momento que dijiste Sí a Cristo, se fue tu viejo ser. Tu nuevo ser es por siempre aquí. La vida eterna no es algo que obtienes cuando mue­res sino algo que posees inmediatamente ahora por­que estás en Cristo.

 

La vida nueva conlleva una nueva identidad. Ser cris­tiano no es cosa de obtener algo sino de ser alguien... Nacer de nuevo te transforma en alguien que antes no era ni existía. No se trata de lo que recibes como cristiano sino de quién eres.

 

Estar en Cristo es tener una nueva identidad, "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas". 2 Corintios 5:17. La única forma de triunfar en vivir la vida cristiana es verte como quién eres realmente en Cristo. Nadie puede comportarse en forma consistente de manera incoherente con la manera en que se percibe a sí mismo. Si piensas que eres bueno para nada, proba­blemente vivas como un bueno para nada, pero si te ves como hijo de Dios espiritualmente vivo en Cristo, em­pezarás a vivir en victoria y libertad tal como El vivió. Saber quién eres es, la verdad más importante que pue­des poseer, después de conocer la verdad de Dios.

 

Esta es una de las vías favoritas para engañar que usa Satanás que no quiere que nos demos cuenta de quiénes somos en Cristo puesto que no quiere que disfrutemos de la madurez y libertad resultantes de empezar a vivir quienes somos en realidad. Si [Satanás] puede engañarte para que creas su mentira: que no eres aceptable para Dios y que nunca significarás gran cosa como cristiano, enton­ces vivirás como si no tuvieras una posición ni una identidad en Cristo. El engaño de Satanás respecto de tu identidad es su arma más importante contra tu crecimien­to y madurez.

 

La vida nueva conlleva un nuevo título. El Nuevo Testamento usa con mucha frecuencia la expresión "san­tos": pueblo sagrado. No somos santos por habernos ganado el título por nuestros propios méritos sino por ser llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo 1 Corintios 1:2.

 

El engaño de Satanás se refleja en el título que nos conferimos a menudo: pecadores salvados por gracia. Sí, éramos pecadores y, sí, somos salvados por gracia, pero ahora no somos pecadores. Esa dejó de ser nuestra iden­tidad conforme a las Escrituras. Somos santos que peca­mos ocasionalmente. Dios no te trata de pecador sino de santo, uno que es sagrado. Si te miras como pecador, ¿sabes lo que harás? vivirás como un pecador; pecarás. ¿Por qué no identificarte por quién eres en realidad: un santo que peca ocasionalmente? Permite un par de minu­tos para que los miembros del grupo respondan a este material, conversando sobre una o ambas preguntas que siguen:

 

¿Qué significa para ti la siguiente declaración: Ser cristiano no es cosa de obtener algo sino de ser alguien?

¿Qué significa para ti la siguiente declaración: No somos pecadores salvados por gracia, sino santos que pecan ocasionalmente?

 

Creer la Palabra de Dios respecto de nuestra identidad en Cristo como hijos de Dios es el fundamento para triunfar en la vida cristiana. Si no creemos que somos santos nacidos de nuevo eter­namente aceptados por el Padre, el diablo hará fácil presa de nosotros confundiendo nuestra identidad y volviéndo­nos impotentes para vivir la vida cristiana.

 

 

RELACION y ARMONIA

¿Qué pasa con esta relación ideal con Dios cuando pecamos? ¿Interfiere nuestro pecar con que sigamos siendo aceptados por Dios?

En otras palabras, somos santos que ocasionalmente pecan. ¿Qué le pasa a nuestra santidad cuando pecamos?

 

Algunos comparan nuestra relación y comu­nión con Dios a su relación y comunión infantiles con su padre .

 

Y Estamos emparentados con Dios por el nacimiento espiritual y nada puede cambiar esa relación de sangre (Juan 10:27,28; Romanos 8:35-39).

Soy un hijo de Dios nacido de nuevo, espiritualmente unido con El por Su gracia que recibí por fe. Mi relación con Dios fue establecida por y para siempre cuando nací a Su familia.

• La armonía de nuestra relación con Dios puede ser interrumpida por la desobediencia, tal como la armonía con nuestros padres era interrumpida cuando les desobe­decíamos. Cuando obedecemos a Dios vivimos en armonía con El. Cuando desobedecemos a Dios, nuestra relación con El es perturbada y nos sentimos muy mal por eso.

 

• Aun cuando estemos desarmonizados debido a nues­tra desobediencia, nuestra relación con Dios no peligra porque estamos emparentados con El por medio de la sangre de Jesucristo.

 

• Por eso, nuestro esfuerzo para crecer y madurar cristianamente no debe dirigirse a nuestra relación con Dios porque nada puede mejorar en ella. Sencillamente tenemos que seguir creyendo que es verdadera. Nada podemos hacer por ser más hijos de Dios de lo que somos por el nacimiento espiritual. Antes bien, nuestro enfoque debe ubicarse en la continua mejoría de la armonía de nuestra relación con Dios, esforzándonos por obedecerle, empeño que surge de nuestro sincero amor por El que es nuestro amante Padre eterno.

 

Preguntas:

 

¿Por qué debe nuestro esfuerzo para crecer y madurar cristianamente ser dirigido a la comunión con Dios antes que a la relación con Dios?  Nuestra relación con Dios es cosa juzgada como resultado de nuestra fe en Cristo. No puede ser mejorada. Pero nuestra comunión y armonía con Dios es cosa de obediencia diaria.

 

Cuando desobedecemos a Dios, se perturba y fisura nuestra relación con El y por eso nos sentimos mal.

 

AFIRMAR AL PROJIMO

 

Aunque es importantísimo que creas en tu verdade­ra identidad de hijo de Dios, es de igual importancia que percibas a los otros cristianos por quiénes son y los trates de manera concordante a su ser. Creo que el mayor determinante de la manera en que tratamos a las personas es la forma en que las percibimos. Si los vemos como perdedores, empezaremos a creer que son perdedores. Si creemos que son perdedores, los trataremos como tales y ellos reflejarán, como espejos, nuestra conducta y se comportarán como perdedores. Pero si percibimos a nuestros hermanos y hermanas en Cristo como santos redimidos y justos, los trataremos como santos y ellos serán, así, grandemente ayudados a comportarse como santos.

 

Preguntas:

* ¿En qué forma somos, a veces, culpables de no afirmar la identidad recíproca de nuestros hermanos y hermanas en Cristo?

*¿Por qué solemos ser tentados a enfocar las debi­lidades y pecados de nuestros hermanos y hermanas cristianos en lugar de contemplar sus identidades en Cristo?

 

* Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Efesios 4:29. Por lo que nos decimos unos a otros, podemos integrar el equipo de construcción de Dios o el equipo de demolición de Satanás. ¿Cómo poder participar en el primero evitando el último?

 

Lo importante que es que los cristianos se edifiquen mutuamente por medio de la afirmación de sus identidades en Cristo con sus palabras y obras.

 

Una de las principales razones del estan­camiento del crecimiento y maduración cristianos es que no entendemos ni afirmamos nuestra herencia bíblica por ser hijos de Dios nacidos de nuevo.

¡Tenga a bien el Señor bendecirles con gran abundancia!

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“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” Juan 10: 26-28  

CARLOS RIVERA (Sacerdote).


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